martes, 1 de febrero de 2011

Spain... on the road again

Las actrices Gwyneth Paltrow y Claudia Bassols, el chef Mario Batali y el crítico del New York Times, Mark Bittman, protagonizan Spain... on the road again, una serie de reportajes que tienen, como nudo central, la gastronomía española. Emitidos por el canal Viajar, son una magnífica promoción sobre la cultura, el modo de vida y la manera de alimentarnos que, desde el dos mil ocho, venden nuestras excelencias culinarias en las televisiones del mundo y, que si están interesados en el tema, no deben dejar de ver, bien haciéndose con los mismos en el video-club de cualquier gran superficie, bien buscándolos vía google.
En cada capítulo, se cubre una región diferente de nuestra península. Así, en el llamado "Los molinos de viento", descubrimos Castilla-La Mancha; en "De lo sublime a lo realista", Cataluña; "De isla en isla" versa sobre las Baleares; "Pura Paella", nos adentra en la típica elaboración de arroz de la Comunidad de Valencia y "Ver un sultán de Andalucía", nos retrata a nosotros, los paisanos de la mejor región del país. No es cuestión de enumerarlos todos, baste señalar que no queda fuera ninguna zona de la piel de toro.
España en la carretera, aparte de un magnífico reclamo, al estar protagonizado por una súper estrella del cine americano, es un cuaderno de viaje que, aunque está realizado por extranjeros, no es únicamente para extranjeros. Tiene el mérito de no caer en los tópicos y, muestra la evolución de nuestra cocina, desde las papas arrugas, el gazpacho, el vino de La Rioja o la paella, a las mezclas con hidrógeno, los caldos de autor, los cocineros galácticos y las estrellas Michelin, de las cuales ya conocen mi opinión. Sobradamente, para más inri.
A mi, personalmente, me llama muchísimo la atención que, pese a ser una de nuestras mejores armas, el turismo gastronómico no esté lo suficientemente bien mostrado aquí, en Andalucía. Sé que me van a hablar de la tapa, de la vida en la calle y de las turistadas que les largamos a los guiris. Lo acepto como argumento pero, les observo: no les parece que eso es solo rasgar la superficie de un producto que, bien enseñado, bien envuelto, bien tratado, podría ser un filón. No les parece que, con mucho menos, los catalanes se están haciendo de oro. No están de acuerdo conmigo que, a quienes nos visitan, pocas veces les enseñamos bodegas como las de Jerez o Sanlucar, les damos a probar delicatessens como la carne de membrillo o la torta de aceite, los llevamos a comer a templos como Becerrita o Bigote.
Piénsenlo. Visualicen una opción completamente desaprovechada. No dicen que a los hombres y mujeres se nos conquista por el estómago. Pues estamos dejando que se escapen vivos, no mostrándoles de nuestra casa, la mejor parte, el comedor.