lunes, 7 de febrero de 2011

Creeré que quieren a Castilleja, cuando los perros viejos ladren a los nuevos

Cuando las cosas suceden de hito en hito, son noticia. Cuando lo extraordinario se convierte en cotidiano, no. Tal es lo que acaece en Castilleja de la Cuesta. Antaño, para encontrar un incidente, tenían que pasar tantas fechas que, el día que lo había, era destacado en las páginas de todos los rotativos de tirada provincial. Ahora, rara es la vez que lees Diario de Sevilla, ABC o El Correo, por citar algunos de los que tienen edición local, que no hay una novedad en nuestra Villa. A fuerza de salir en los papeles, ha terminado por no ser destacado y, hay manos que, como la madrugada del sábado al domingo, ni siquiera adquiere eco algo tan grave, como una puñalada a un ciudadano.
Lo dijo Machado: La verdad es la verdad la diga Agamenón o su porquero.
Aún así, todavía quedan personas que, como las que creen en duendes, como los que creen que los alienigenas están entre nosotros, como las que creen que María Antonia Iglesias es imparcial, como los que defienden la independencia de Jiménez Losantos, creen que el aumento de la delincuencia en nuestro pueblo, es casual. A estos, a los que un día bautice como koalas con fortuna, por ser término que ha calado y se repite por todos los foros, los hago tan culpables como a los que nos gobiernan. Por cómplices necesarios.
Pero al margen de estos casos perdidos, hay una colección de señores, a los que se les llena la boca declarando amor, a un conjunto de calles y personas, a los cuales han traicionado. Son silentes garantes de que no varíen ni los usos, ni los modos, con los que se gestiona el Ayuntamiento. Si, como hace años se vetó a un empresario de la repostería tradicional, pudiese volver a hacerse tal cosa, no dudaría en pedir el unánime repudio, para esos a los que, solemnemente, denominan vieja guardia socialista. Ellos, levantando el pulgar en señal de aprobación, cerrando la boca como muestra de conformidad, nos han dejado en herencia a estos, sus cachorros. Nos maltratan porque aprendieron de quienes les precedieron. Ningunean nuestra fuerza colectiva porque están ebrios de poder. Los han criado en la creencia de que, con gobernar para un barrio, los demás eran inofensivos. De aquella leche cortada, este mal café.
La pega del plan es que hasta su feudo se tambalea. La histórica hostilidad del casco antiguo ha llegado al barrio más habitado. De ahí, la toma de distancia con respecto a sus herederos. El giro de unos perros viejos de hacer política que, intentan distraernos, recordándonos una Historia que, por sí sola, no es sustitutiva de este negro ahora. Agua que pasó la piedra, no moverá el molino.
No debemos caer en su sucia trampa. No hay que consentirles que nos embauquen con recuerdos. Hay que ponerlos en el aprieto de manifestar sus opiniones sobre el hoy. Verán como no hay tanta discrepancia. Están de acuerdo con todo, porque no son fieles al vecindario. Son más del PSOE que de Castilleja de la Cuesta.
Si no, que nos demuestren lo contrario. Porque solo hay dos maneras de ver esto. Está fenomenal, con lo que, o bien están en el ajo, o bien son idiotas, no sé que es peor. Esta mal, luego no cabe esa cerrazón de pico y, deben pedir, que se vayan todos los miembros y miembras, de esta casa de dementes auto-denominados equipo de gobierno. No hay más, reitero el recuerdo de la cita machadiana.
Luego estáis señalados. Ahora solo os queda decidir si queréis cambio o continuidad. Ya va bien de tanto marear la perdiz. Ya va bien de tanta palabrería hueca. Ya va bien de querer que nos comamos lo amargo nosotros y, lo dulce, vosotros y vuestra prole. Se acabó el tiempo de nadar y guardar la ropa. Está en juego el mañana de nuestros hijos. Aquí o se es redondo o se es cuadrado. Que bastante ha durado el jueguecito.