miércoles, 9 de febrero de 2011

Zapatero a tus zapatos

¡Qué sabio es el refranero español! ¡Cuanta validez encierran esas pequeñas sentencias! Titulo, con uno de esos célebres comprimidos de inteligencia, el escrito de esta tarde. El dicho le viene pintado a más de uno y más de dos (y más de...) que, porque la ignorancia es muy atrevida, piensan que, la cualificación, como las buenas fichas en el dominó, viene sola cuando, porque es verdad, no todo el mundo está preparado para hacer todas las cosas. Especialización, creo que llaman a eso pero, ya saben, este humilde junta líneas, nunca se entera de nada así que, puede que esté errado. O puede que los que no se enteren sean otros. Juzguen vuestras mercedes.
Zapatero a tus zapatos. En esto pensaba el pasado domingo, mientras veía el divertidísimo monólogo de Gabino Diego, en el Quintero de la calle Cuna. ¿Por qué? Porque me parecía del TBO que, a alguien que en su vida había estado metido en el espectáculo, se le hubiese ocurrido poner un teatro. Pero es que, hay quien sirve lo mismo para un roto que para un descosido (Cuento y me salen unos pocos, así que la cosa va de refranes). Aquello, estaba cantado, acabó como el rosario de la aurora (Otro). Veremos como concluye la magnífica labor en la que andamos hoy en día. Dicen que, la cosa, va por sesenta kilos de roncha. En pesetas, son diez mil con unos cuantos ceritos detrás. Y como ese, muchos compañeros de viaje que, un buen día, decidieron en nuestra Castilleja de la Cuesta. Siento no ser más clarito. A buen entendedor, pocas palabras bastan (Sigo sumando tópicos). Hasta hoy padecemos el dicho. Jardinero a tus jardines. Limpiadora a tus pasillos. ¿Superman, el sindicalista, el arbitro, el talibán... esos, donde acabaran? ¡Dios sabe!
Aún así, hay quien los añora. En mi casa, no. Ninguno de los que agarraron la vara de mando municipal, nos dejaron ganarnos la vida con tranquilidad. Ninguno, es ninguno... y ninguna. Los que los rodearon. Los que los idolatraron. Los que los defendieron a capa y espada. Esos sí, esos se la ganaron di-vi-na-men-te. Los Navarro Barrera fueron tratados con el pie. No hubo para ellos compasión, ni respeto. Más bien, lo que hubo fue persecución.
Un tal Miguel Navarro Cansino, antes de ser parte del cuerpo técnico del Valencia de Rafa Benítez (¡He dicho algo!), tuvo que soportar como, tras inventar la Escuela Municipal de Fútbol, el pago fue... una patada en el trasero, para que el caramelito se lo comiera un amigo. Ese mismo, después de hacer que, de la nada, surgiera una Emisora de radio, tuvo que aguantar como... un maestro liendre, lo largaba para que, los buenos sueldos, se los llevaran estómagos agradecidos. ¡Qué te creías, pobre diablo, que se nos había olvidado!
Una tal Carmen Navarro Cansino, tuvo que sufrir no poder ir en toda su vejez, a ninguno de los viajes que nuestro Consistorio organizó, de gratis total, porque, los jefecillos sostenían que, su pensión, era suficientemente alta para costeárselos de ahí. A esa misma, nunca le fue concedida, pese a merecerla, la célebre ayuda para rehabilitación de viviendas antiguas. Vivió toda su tercera edad de prestada en casa de su hijo. Casi, casi, en el suceso final, se queda sin cobrar la Ley de la Dependencia. Ingresaba seiscientos y pico euros, no se crean, de una gran invalidez.
Podría seguir. La lista, por ejemplo, contiene el contrato más pequeño que jamás hizo este Ayuntamiento a una limpiadora. Dos días. La colección de agravios, tiene una multa de tráfico a un autobús en una parada de autobuses. El mío.
Agua pasada no mueve molino (parezco Sancho Panza).
No soy perfecto. No olvidé, ni voy a perdonar. Muchísimo tiempo después, me cae la pelota, por fin, en condiciones de hacer jugada. Cortita y al pie. Como nos gusta a los artistas. Y voy a repartir juego. Porque el partido no había terminado, el marcador no era tan claro y, porque, por mis muertos, hasta que no pite el arbitro, aquí va a sudar hasta el tato.
No se si ganaréis vosotros, lo haré yo o empataremos. Lo que si sé es, que en nombre de la amistad, no tengo que hacer nada por vosotros. Porque no somos amigos. Porque no os debo nada. Porque os habéis pasado. Porque este muerto está muy vivo. Porque os merecéis todo lo que os está pasando. Porque os ha llegado la hora de desfilar. Porque se acabó el tiempo de los desmanes. Porque no os tengo ningún miedo. Porque nos habéis dado la razón, a todos los que sosteníamos que no valíais ni para estar escondidos. Porque os habéis cargado Castilleja de la Cuesta. Porque sois muy malos y muy sectarios. Porque, donde tenéis que estar, es en vuestras casitas, mirando como trabajan los que valen.
Así que no saquéis la bandera blanca. No vale cagarse. De nada os van a valer las promesas, ni intentar comprar mi conciencia. Las primas a terceros no son legales. No sois de nuestro equipo (ni del de los Navarro Barrera, ni del de nadie del resto de la Villa). Jugad de una vez y dejaos de lamentaciones, de justificaciones y de tongos. A fin de cuentas, a este partido ninguno pedimos ir en la convocatoria.