lunes, 21 de febrero de 2011

Sirviéndose de las instituciones para medrar

Tras las Hermandades y el Ayuntamiento, en ese orden histórico además, el Castilleja Club de Fútbol es el cuarto pilar de nuestra Villa. Porque, la escuadra del Camino del Solís, como quien no quiere la cosa, es más que octogenaria y tiene un peso indiscutible en la vida social local. Peso que se ha ganado con una trayectoria de servicios desinteresados al conjunto de la población. Hablamos de inculcar valores, de evitar perniciosos vicios, de formar individuos, de educar.
Si ha sido tan longeva, única y exclusivamente, ha sido por la gran labor de una colección de personas que, de manera altruista, han dado su tiempo e incluso, su patrimonio, para que pudiesen hacer deporte muchísimos críos, para que nuestra población tuviese representación, para, en suma, añadir un nuevo motivo de orgullo e identificación colectiva.
La Sociedad como tal, no tiene ni ideología, ni creencias religiosas. Sus socios, como ciudadanos que son, pueden pertenecer a cualquier credo, confesión o partido. Quienes la dirigen, bien harían en honrar los estatutos que rigen la actividad, no metiéndola en líos, a los que no está llamada. Ejemplo, la política.
Eso es lo que el Presidente, Paco Cidoncha, ha hecho anunciándose en las listas del PSOE. Meter a una institución, de la calidad de la que tiene sede en el Estadio Antonio Almendro, en un fangal en el que no debiera estar. Servirse del cargo que ocupa para medrar. Hacer valer su condición de primero de los castillejistas, para beneficiarse personalmente. Porque el Castilleja C.F. nada gana con que su máximo mandatario sea Concejal electo. Es más, pierde y mucho pues, desde ese instante, cualquier cosa que pudiese obtener legítimamente, podría ser señalada como una dádiva del poder cuando la realidad es, que si en esta relación, alguien le ha dado a alguien, ese ha sido el equipo albiazul que, por darle, le ha dado a Castilleja de la Cuesta, la finca sobre la que se erige su terreno de juego, estando hoy en día, sometido incluso, a un convenio de uso que limita sus movimientos y lo hace dependiente del beneficiado final, de un regalo que era para otro. Porque convendría recordar, que la parcela del Municipal, fue una donación al Castilleja Club de Fútbol y no a nuestro Ayuntamiento. Cosa esta, que olvidan quienes nos gobiernan con una facilidad pasmosa. Lo único que hizo el Consistorio fue edificar, eso sí, apropiándose de la titularidad de la finca. Todo esto, sin pararnos a pensar que pudiese perder las Elecciones el partido que lo va a cobijar. Entonces, ¿qué pasaría?
Paco Cidoncha, si hubiese tenido dignidad y respeto por el cargo que ostenta, antes de aceptar la invitación de los socialistas, habría presentado su dimisión. Porque aunque legalmente no sea incompatible lo que va a hacer (que habría que interpretar los estatutos), moralmente es reprobable y denota una falta de ética y de principios, terrible. Ahora se entiende, la mansedumbre de un tipo que, antepuso en su día el silencio, a la protesta por el lamentable abandono de las instalaciones. Ahora se comprende por qué se la envainó cuando le recortaron la subvención, pese a saber que, a un club de Judo con cuatro pelagatos, la cantidad se le había duplicado. Ahora, la incomodidad con la publicación del sencillo boletín que se repartía antes de los partidos, donde se protestaba por el retraso y los defectos constructivos de la grada que, en cuanto pudo, eliminó para no molestar a sus verdaderos jefes, los políticos del PSOE.
Paco Cidoncha señalándose, no ha demostrado querer servir a un deporte, ni a unos deportistas, ni a unos socios, ni si quiera a un club. Paco Cidoncha lo que ha querido, es servirse a sí mismo, no se si por vanidad o para mejorar su posición y la de sus familiares. Eso es así, por mucho que quiera encontrar justificaciones y, con todo el dolor de mi corazón, se lo tengo que decir. Ahora, si quiere tomárselo mal, que lo haga. Yo no soy ni de Paco Cidoncha, ni de Pepito el de los palotes, yo soy del Castilleja, quiero lo mejor para el Castilleja y, esto, no lo es. Lo peor es que él también lo sabe.