martes, 22 de febrero de 2011

La vanguardia llega a Castilleja: tenemos carril-bici

¡Ea! ¡Pues ya no podemos quejarnos! Siempre prestos, siempre dispuestos, nuestros grandes gobernantes, esa colección de magníficos servidores públicos, nos traen la revolución del siglo que corre, el carril-bici. Aquí, como nos gusta darle nuestro puntito a las cosas, hemos hecho nuestra particular revisión, eso sí, el acera-bici mezclado con carril-bici. ¡Toma ya!
¿Como? Sí, como leen. Acera-bici mientras no haya contenedores y, cuando los haya, carril-bici... y de obstáculos, porque, entre farolas y señales de tráfico, la circulación se prevee divertida. No sé si se acuerdan del chiste del pianista de Lepe, aquel en el que, el espectador, deducía el lugar de nacimiento del intérprete, al ver como, cuando se sentaba, en lugar de arrimarse la banqueta, tiraba del piano. Nosotros y, cuando digo nosotros incluyo a todos los habitantes, a los que sepan donde está el Municipal Antonio Almendro y a los que no, nosotros, perdón por la reiteración, somos así. Genuinos, originales, únicos.
Somos tan espabilados que, en un pueblo cuyo apellido es de la Cuesta, hemos decidido sumarnos a la corriente imperante en movilidad. En Arcos de la Frontera y Estepa, también lo están barajando pero no acaban de verlo. Claro, era de cajón que, por mucho que buscásemos, empinado iba a estar. Esto no es Amsterdam. Esto no es Sevilla. Pero, puestos a encontrarle acomodo, a esta propuesta sostenible, ecologista y alternativa (como me conozco el argumentario socialista, Dios santo), podríamos haberlo pintado en la zona del Marqués. O haber unido Nueva Sevilla con el casco antiguo, por la parte de la antigua Venta del Aljarafe y, así, se le daba sentido al otro tramo ya existente, el que lleva a los pisos del Mueble Castellano. Lo digo porque, el carril-bici, en sitios con pendientes elevaditas, suele tener poco éxito. Solo hay que ver el que está teniendo en Alcalá de Guadaira. La gente, que es muy desagradecida, se cansa pedaleando cuesta arriba.
Lo del carril-bici, ahora en serio, es una boutade como la del teleférico del Alcalde de Tomares. Anda, se me habrá escapado esta crítica porque, como todo el mundo sabe, el menda, es facha perdido y tiene a los peperos idealizados... y los pueblos donde mandan, más. Aclaro, para lectores con gafas de leer entrelíneas, esto vuelve a ser i-ro-ní-a.
Esto, ya no. A mi, en concreto, me gustaría saber cuales han sido los criterios para elegir donde se hacía. Me encantaría me contasen quien lo ha diseñado. Me chiflaría me dijesen cuanto ha costado. Porque todo lo que sea más de cero, es caro. Porque, ese dinero, era necesario para otras cosas. Un poné: solucionar el asuntillo ese, de la Policía Local. Otro poné: crear empleo para ayudar a nuestros vecinos en apuros.
Me quedaré con las ganas una mano más.
Total, que tenemos un magnífico carril-bici, que recorre la trasera de Puerta Castilleja. Eso sí, de poco más o menos, medio kilómetro de largo. Como para que luego no le demos las gracias a la "ni-ni pandi", cuando nos salga un Indurain. Aunque, si el Indurain del mañana quiere ser Hijo Predilecto, le recomendaría a sus padres que tuviesen la precaución, de hacerlo nacer dentro de nuestros dos kilómetros cuadrados, aunque sea en un taxi. Que si no, no podrá serlo con el Reglamento de Honores en la mano. Matiz que, bien mirado, nos va a ahorrar ver al jardinero de Bornos, con ese galardón.
Por sus inmensas contribuciones al futuro de nuestra Villa. ¡Cachis!