lunes, 28 de febrero de 2011

La solución es el cambio, no que vuelva lo antiguo

Igual que, hoy, no cabrían los dinosaurios en nuestra vida, igual que Luis Aguilé no se comería un colín en los Cuarenta, con sus canciones y sus corbatitas imposibles, ahora, media legislatura después, visto el desastre en que, por mor de la incapacidad de los que nos ¿gobiernan? se ha convertido nuestra Castilleja de la Cuesta, algunos han caído en la añoranza de pensar que, con Carmen Tovar, esto no habría pasado. Como si con Carmen Tovar, no hubiesen entrado todos estos. Como sin con Carmen Tovar, no funcionase el Ayuntamiento igual. Como si con Carmen Tovar, nuestra Villa no hubiese sido el paraíso del "sibuanismo". Es lo que tiene la memoria, que dulcifica a los que se fueron, que entierra en el olvido los malos momentos.
No. No me acuerdo de esta señora para nada. No pierdo ni un segundo en imaginarla como alternativa. No lo es y no debe serlo. Su tiempo, como el de muchos de los que ya no están y siguen vendiéndonos sus miserables conquistas, pasó, por mucho que se resistan, por mucho que pretendan postularse, por mucho que, de tapadillo, intenten seguir estando ahí.
Acaso, con la Delegada de la Junta de Andalucía en Sevilla, cargo inútil, por innecesario y duplicado, éramos todos los castillejanos tratados con igualdad por nuestra administración más cercana. Acaso, no vivían bien solo sus adláteres, sus lametraseros y sus guardaespaldas. Acaso, no nos contaron, que el cambio era necesario porque así, no podía seguirse ni un minuto más.
Es lo que tienen las dictaduras encubiertas. Que pretenden, cual trileros baratos, mover la pelotita de vasito a vasito, para que gane solo la banca. La banca son los de siempre. Cuatro caraduras que, a lo tonto, a lo tonto, viven como Dios. Cuatro espabilados que, como el Sol los calienta solo a ellos, ven un pueblo perfecto que no existe. El pueblo donde tener el carné del partido de la Tovar y el Tovar, de Anguas, Benítez y Herrera, vale más que todas las carreras y experiencias profesionales juntas.
Y no va a colar. Os tenemos calados. Aunque vengáis vestidos de lagarteranas. Nos sabemos todos vuestros asquerosos trucos. Estais muy vistos.