viernes, 4 de marzo de 2011

Ipsus rebus dictantibus

Traducido del latín, algo parecido a "las cosas hablando por sí mismas".
Y, así es. No conviene dejarse embaucar por bellas palabras, no conviene dejarse enredar en teorías absurdas. Al final, no hay mejor explicación sobre como es cada uno, que sus propias actuaciones. Por eso, que cataloguen de gobierno de progreso, lo que no ha sido si no una involución en derechos y libertades, se pongan como se pongan, lo vendan como lo vendan, lo expliquen como lo expliquen, a mi, me parece faltar a la verdad. Por eso, que para pedir el voto se tiren todo el rato, amenazando con la venida de una nueva dictadura, encarnada en un partido, el PP, que solo representa una opción más, del plural abanico de formaciones, todas democráticas, me parece, intentar confundir al personal.
Acaso, no ha sido el PSOE, el que ha prohibido los crucifijos en las escuelas, los bollos industriales en los colegios, el tabaco en los bares, los toros en Cataluña, los chiringuitos en las playas, el lenguaje sexista; en el ámbito doméstico, circular por el centro de Sevilla más de cuarenta y cinco minutos y, en el nacional, circular por encima de ciento diez kilómetros por hora, en las carreteras. Acaso no lo ha hecho, por decreto-ley, sin pasar por el Parlamento.
Imagínense, por un instante, que todas estas cositas las hubiese hecho Aznar. Imagínense a los sindicatos, a los progres de la ceja. Imagínense las manifestaciones. Imagínense las consignas lanzadas desde el grupo PRISA. Imagínenselo... Si es posible, en este mismo escenario, el de un país de más de cuatro millones de parados.
¡Uff! Da miedo.