lunes, 28 de marzo de 2011

Un café con Tomás Arias

Con la charla de hoy, precipitada quizás por la premura de tiempo que nos acuciaba a ambos, puedo jactarme de conocer personalmente, a todos los que se jugaran la Alcaldía, el cada vez más cercano veintidós de Mayo. Tengo calado a todo lo que tire el PSOE al ruedo. Conozco a Juana Rodríguez, candidata del Partido Popular. Es habitual que me siente a departir con Rafael Baena, cabeza de lista del CDS y, este mediodía, Tomás Arias y servidor, hemos tenido una enriquecedora tertulia, donde hemos intercambiado nuestros pareceres, sobre la Castilleja de la Cuesta que nos encantaría ver.
En principio he de decir que, Tomás, responde plenamente a la idea que de un comunista se pueda tener. No está nada preocupado por su atuendo, porque no pretende postularse como el candidato con más presencia dado que, aspira a convencer con la palabra. Eso sí, me ha decepcionado que no haya tomado un café solo y que no sea fumador de Ducados. Ya ni la izquierda es lo que era (nótese la ironía).
Tomás, es un tipo que gana en las distancias cortas. Es cercano, domina el vocabulario como pocos y, lejos de la imagen de radical que pretenden vendernos de su grupo, es dialogante y está abierto a cualquier sugerencia que se le quiera hacer. Tomás, se presenta a si mismo como foráneo que, es un término, absolutamente desafortunado porque, quien viva en nuestra Villa y haya dado las muestras de compromiso por la misma que ha dado este hombre, no merece ser calificado así. Distinto es el caso, de los miembros y miembras del partido que nos gobierna. Esos, merecen ser tenidos por extraños pues, su actitud sobre lo autóctono, es claramente de desprecio. Solo hay que contar, las veces que se los puede cruzar uno por la calle, al margen de las necesarias para ir a sus despachos. Perdón, quise decir, búnkeres. Solo hay que sumar, las manos que los vemos tomando una caña en los bares. El desayuno no lo cuento, ese, es tan largo que, da la sensación de ser entrante del almuerzo. Solo hay que recordar, cuantas ocasiones los hemos visto en el Antonio Almendro, en las conferencias de la Asociación Bellido Caro o, en los actos de las Hermandades. Solo hay que recordar, si llevan sus hijos a los mismos colegios que los demás. Sí, ya sé que, a Tomás, no lo hemos visto en los actos de La Plaza o de la Calle Real. Coherencia es coherencia. No cree, no tiene porque ir. Perfecto, bajo mi punto de vista. No hay engaño, ni voluntad de hacerlo. Peor es estar obligado y dando la crónica del Real de Madrid.
Pero, al margen de estas pequeñas niñerías, mi impresión personal sobre este vecino, es que es un caballero muy comprometido, con una serie de ideas sobre el modelo de pueblo que, en lo esencial, persiguen mejoras en la calidad de vida. Son de valorar, porque proceden de alguien muy dotado para la gestión, por su excelente preparación y conocimientos sobre legislación local, alguien a quien, una formación de izquierdas, el PSOE, se supone que con un ideario parecido, ha tumbado multitud de propuestas, agarrándose a dudosos subterfugios relacionados con el procedimiento, sin entrar a valorar que, tumbándolas, se traicionaba a si mismo y, sin duda, a su electorado. Con Tomás Arias, tengo la absoluta seguridad, que al revés no hubiese sucedido lo mismo. Lo primero, he entendido perfectamente, es lo primero. Lo primero, claro está, es la gente que habita aquí.
Finalizo señalándole que, el hecho de haber compartido mesa y de haber intimado, no le va a servir para sacarme la bandera blanca, el día que haga o diga algo que a este menda no le guste. A fuerza de ser sincero, me temo que eso él lo sabe pero, contrariamente a la colección de ni-nis que ostenta las responsabilidades, está preparado para aceptarlo. Sin duda, porque tiene madera de la que necesitamos para regenerar el árbol. Para que luego digan, que no hay alternativas.