jueves, 31 de marzo de 2011

La nueva C-5: una solución a los problemas de movilidad del Aljarafe profundo

No me gusta opinar sin saber, prefiero conocer primero y luego emitir mi juicio. Las fuentes también tienen su aquel, oigan. No es lo mismo que se lo cuenten a uno, a vivirlo en primera persona. No es igual leerlo a verlo. No tiene nada que ver, lo que transciende a lo que sucede.
Cuando el lunes pasado inauguraron la nueva línea de cercanías C-5, servidor y su Padre, como grandes aficionados al mundo del transporte, como grandes sufridores del tráfico diario, decidieron que, pese a la cantidad ingente de información que podía obtenerse vía prensa, radio, T.V. e Internet, iban a acercarse a una de las estaciones de tren, a probar el servicio. Tal cosa, ha sucedido esta mañana y mi impresión personal es, que a los vecinos de la segunda corona metropolitana, les han dado una solución para llegar a la urbe, fantástica. Ahora, que quieran o no hacer uso de ella, es un problema suyo. Porque buena es.
Sí, ya sé que me dirán, que cuarenta y cuatro minutos desde Benacazón a Santa Justa es mucho tiempo. Reto, a quien quiera, a que se monte en su vehículo el día que le de la gana y, desde ese punto, intente hacer el trayecto en idéntico tiempo, aparcando obviamente. Sólo tres minutos más, le servirán para llegar a San Bernardo, donde tienen el nudo de comunicaciones más importante de la Sevilla actual, con tren, metro, tranvía y autobús urbano. Además, dos minutos añadidos, dentro de su vagón, le conducirán al Virgen del Rocío donde, ya les digo, aparcar es una odisea, si lo quieren hacer gratis y, carísimo, si lo hacen en el estacionamiento. Eso, sin dejar a un lado el hecho de que, las conexiones con el resto de servicios y destinos, son más fáciles desde la central ferroviaria.
Del precio, dudo pueda ponerse objeción. El abono mensual cuesta 66,65 euros. Desafío, otra vez, a quien quiera hacer números, a que compare el gasto con el coche. Me refiero al trayecto desde la cabecera a la terminal de AVE. Desde Salteras, por ejemplo, diecinueve minutos de trayecto, el bono vale 34,65 y, ahí si que no hay comparación posible. Solo en llegar al cruce de La Pañoleta, ya pueden emplear media horita. De la gasolina, mejor no señalar nada.
Y, si en tiempo y precio no hay color, con las opciones existentes hasta el pasado veintisiete de marzo, en comodidad, no les cuento. Los Civia son magníficos, segurísimos y, el viaje, discurre en un periquete porque, solo viendo la maravilla que son, los amaneceres aljarafeños, se consumen los minutos en un pis pas.
En definitiva, que vengo convencido y, como hay que ser objetivos, como hay que ser coherentes, quiero, desde estas líneas, darle mi enhorabuena al Ministerio de Fomento, a los Ayuntamientos que han peleado por la vuelta de las máquinas a las vías ya existentes así como, a todo aquel, que lo haya hecho posible. Auguro éxito, solo hay que ver, el lleno de los aparcamientos de las estaciones. Claro, si la gente es razonable, se conciencia y deja su egoísmo de décadas porque, el futuro es esto. A ver si nos vamos a hartar de pedir infraestructuras y, cuando nos las hacen, les vamos a poner pegas en vez de tirarnos de cabeza a usarlas, para demostrarles a los políticos que merecemos más.