jueves, 7 de abril de 2011

¿Monumento a las torteras o cartel publicitario de Inés Rosales?

Hay veces que pienso que lo hacen adrede. Se sientan en sus despachos y, como les va la marcha, se ponen a pensar como meterse en un charco, aunque haga treinta y pico grados, lleve sin llover días y, lo más cerca que estemos de ver la lluvia, sea viendo el mapa del tiempo de Londres.
Si no, no se entiende.
Ni quedándose la idea de otros. Ni siendo facilito el asunto. Ni siquiera, gozando del favor popular que, ante la idea de homenajear a SUS torteras, ha aplaudido unánimemente. Por tener, tenían hasta mi aprobación que, desde estas líneas, defendí que se erigiera (eso sí, señalando quien había hecho la propuesta originalmente).
Nada, ni por esas. Han vuelto a meter la pata.
Porque, con todos mis respetos, la gigantesca mano que sostiene una torta donde, antiguamente, estaba el cruce del Embrujo, no es un Monumento a las torteras... es un cartel publicitario de la empresa Inés Rosales, colocado en terreno público y con vocación de permanencia eterna. Es propaganda de balde, en la puerta natural de Castilleja de la Cuesta. Es promoción gratuita, en el lugar por el que circulan más vehículos de toda la población. Es una cesión pagando la valla, de un emplazamiento fantástico... Para los restos.
Por eso entiendo el enfado de la propiedad, de las dos fábricas que continúan asentadas en nuestra Villa creando empleo, generando riqueza, honrado una tradición más que centenaria. Comprendo a la perfección, la carta que en nombre de Tortas Upita de los Reyes y de Tortas Hermanos Prieto Gordillo, han dirigido sus gerentes a su Alcalde. Es más, me solidarizo plenamente con ellos porque, el contenido que ayer hizo público el magnífico sitio castillejadelacuestalaverdad.blogspot.com, deja clarito que se sienten engañados y traicionados por quien debería defenderles, debería luchar codo con codo junto a ellos y debería ser el primer interesado, en el triunfo de estas dos industrias netamente locales.
Ignoro que de interesante puede haber, en la cesión de una porción de término municipal, para vender una marca que, aunque me disguste, aunque no entienda como se dejo marchar, aunque la considere históricamente castillejana, hoy por hoy, no mantiene más que vinculación sentimental con este lugar. Lo que no ignoro, es el agravio que se comete con las aún afincadas aquí. O con la heredera de don Andrés Gaviño. Si a Inés Rosales se le da esa posibilidad, bien debieran tener su propia parcela Upita y los Hermanos Prieto Gordillo, para colocar su logotipo bien visible, para vender su producto con las mismas posibilidades, para poder gritar, orgullosos a los cuatro vientos que, su repostería, es la única que sigue teniendo denominación de origen, cien por cien autóctona.
Lo que yo les diga, quienes nos gobiernan son tan desastrosos, que si se cayeran de espaldas se partirían el pecho.