viernes, 8 de abril de 2011

Política de pintado de bordillos

Como cada cuatro años. Como cada vez que llega el examen que son las Elecciones Municipales. Como cada vez que le toca hablar al vecino, sufrido mantenedor del magnífico negocio que, para algunos (y algunas) es ser político, ha comenzado a ponerse en práctica el programa electoral de nuestros ilustrados socialistas.
El programa, no es eso que nos venden cuatro años antes, impreso en un libro con multitud de fotos, propuestas virtuales y promesas inverosímiles. ¡Qué va! El programa es lo que, curiosamente, cuatro meses antes de la asistencia del votante a su cita con las urnas, comienza a hacerse realidad en las calles de nuestra Castilleja de la Cuesta. El programa verdadero, comprende una serie de acciones que, por sí mismas, suponen un insulto a la inteligencia del ciudadano porque son las que, cotidianamente, tendría que realizar su Ayuntamiento sin que fueran noticia. Mediante ellas, se intenta tapar todo lo anterior.
Así, con la pintura de los bordillos, se oculta lo bordes que han sido los que no pintaban nada en las listas de doña Carmen. Con la sobre dosis de revistas informativas, se tapa el silencio con el que han ocultado lo interesante y se intenta manipular. Con la sobre-contratación de personal en precario, se esconde el fracaso de las políticas de empleo con las que, decían, se iba a acabar con el paro en la localidad. Con el adecentamiento de parques y jardines, se hace más visible el abandono de los meses previos, en los mismos espacios. Con la multitud de actos, son más diáfanas las nulas opciones de ocio que tenemos... Y así, hasta el infinito y más allá, que diría el personaje aquel de Toy story.
De esta guisa quieren hacer ver, lo duro y sacrificado de su labor. Como si las labores de mantenimiento, no formasen parte de sus tareas normales y corrientes. Como si reponer pintura, cortar malas hierbas o limpiar una calle fuesen un regalo cuando, precisamente para eso, es para lo que se pagan tributos. La lástima de esto, es que habrá quien pique y se quede con la última imagen, la de un Consistorio que parece estar pendiente de sus necesidades.
Este equipo de gobierno, ha sido el más incapaz y el más inoperante, de todos los que han llevado nuestro municipio. Se ha escondido en sus despachos y, en el colmo del cinismo y de la mentira, ha fingido abrir las puertas con el camelo de las Oficinas de Atención Vecinal, sitios donde, por norma, se les dan largas cambiadas, a una legítima demanda de la ciudadanía, la de ser oída por quien está puesto ahí para eso. Ha reducido al mínimo las inversiones y paralizado cualquier proyecto, sin ir más lejos, me permito recordar que la idea estrella con la que concurrieron a las últimas votaciones, era el soterramiento de la autovía y la conversión del espacio superior en un mega-espacio verde.
Soluciones en temas tan espinosos como, la seguridad, la movilidad o la educación, han quedado aparcadas y continuamos, con una guardería insuficiente para atender las solicitudes, colegios sin aula matinal, comedor y actividades extra escolares o, sin tener ningún tipo de conexión suficiente, a las redes de metro o cercanías. Continuamos durmiendo sin Policía que nos vigile y haga cumplir las ordenanzas. Continuamos quedándonos atascados, cada vez que a Ikea le da por rebajar la estantería Billy o como coño se llame. Continuamos viendo a los mismos, sumar y sumar contratos. Continuamos y continuaremos mientras nos gobierne un partido que, lo mejor que nos puede ofrecer, es un jardinero, una limpiadora y dimisionarios que no dimiten realmente, porque están agarrados al cargo como monos a columpio.
En fin, que triste, que penoso, es ver como, mano tras mano, pretenden meternos el mismo gol, hacernos el jaque mate pastor o, comerse nuestra ficha puesta en su casilla de salida con un cinco... que son, a vuela pluma, las maneras más estúpidas de ganar este partido, esta partida de ajedrez y este parchís, que son los juegos con los que nos quieren entretener. Juegos de niños, política de infantes, gestores de pacotilla... peligroso combinado que, a fuerza de tomar y tomar, nos ha dejado borrachos y atontados, a merced de lo que nos quieran hacer.