sábado, 16 de abril de 2011

Los barberos de Castilleja de la Cuesta

Como soy un enamorado de Castilleja de la Cuesta. Como me interesa absolutamente todo lo que tenga que ver con la misma. Como considero que nuestra Historia es preciosa. Como pienso que darla a conocer debiera ser obligación. Como no me guía ningún interés partidista. Como, por tanto, me precio de ser hombre justo, no tengo ningún reparo, es más, tengo la gran satisfacción, de recibir con alegría el último número de la revista La asociación, que imprime el colectivo agrupado en torno a la figura de don Rafael Bellido Caro.
¿Significa esto que he dejado de pensar lo que pienso sobre esta agrupación? Rotundamente no.
Considero que, por ser quienes son sus líderes, gozan del favor de nuestro Ayuntamiento. Así lo escribí y me reitero. En un pueblo donde pasan las de Caín, Peñas Bética y Sevillista. En una Villa donde han desaparecido dos Casinos. En un sitio donde hasta los Partidos políticos sufren apuros económicos. En una vecindad donde solo poseen fortaleza como conjunto, sus Hermandades, que un grupo pueda mantener sede con bar, varios viajes al año, un calendario de actividades como el que mantienen y hasta una revista de cierto postín, a mi personalmente, no me cuadra. Dirán que es por el esfuerzo de sus asociados. Que sí, que lo que ustedes quieran, pero que, ese esfuerzo cuesta perras, las perras escasean y, los números, cuadran mejor si es más gorda la subvención. Porque de lo que no me va a convencer nadie, es de la autosuficiencia sin el apoyo público, de una u otra manera, ahí no entro.
No es este el tema hoy. Hoy me levanto y aplaudo, con ganas además, por el artículo escrito por Antonio García Borrego. Si no lo han leído, busquen un ejemplar y háganlo. Versa sobre los barberos locales a lo largo de los tiempos. Lo que ha hecho este hombre es rescatar nuestro pasado, ponerlo en papel y entregárnoslo para que lo tengamos presente. Eso es hacer Cultura. Eso debería ser, lo que nuestros prebostes de la cosa pública tendrían que hacer. Chapó por Antonio García Borrego. Me descubro ante el trabajo, la documentación y el cariño con el que se ha tratado el tema. Un lujo, sin exageraciones, donde aprenden los que no saben; recuerdan los que sí y que queda como legado, para los que vengan.
Así, sí. Así solo nos queda decir amen, hasta a los más críticos. Ven como es sencillo cuando se demuestra amor al vecindario y no a uno mismo. Eso es lo que ha hecho este caballero y, este humilde junta letras, no tiene reparo en destacarlo.
Para que luego digan.