miércoles, 20 de abril de 2011

Enhorabuena Manolo: ya tiene usted la parejita

Como las ruedas de las bicicletas y de las motos. Como los calcetines. Como los donuts. Como los mellizos, Manolo, nuestro Manolo, ya tiene la parejita. ¡Enhorabuena Alcalde! ¡Qué callado se lo tenía! ¡Está hecho usted todo un campeón!
Dos, número par que dobla, ahí es nada, la cantidad de denuncias que habían sumado, el resto de primeros ediles de las Corporaciones precedentes, desde que la Democracia arribo a nuestra amada y añorada Castilleja de la Cuesta. Ni Julian Salguero, ni Paco Carrero, ni Carmen Tovar, habían sido denunciados jamás en primera persona. Manolo Benítez en, curiosamente, dos años, ha logrado lo que parecía imposible en los treinta previos.
Si escuchamos a los voceros paniaguados, todo esto es un rollo que nos hemos inventado tres o cuatro fachas. Fachas como Tomás Arias. Fachas como los autores de los blogs Castilleja protesta y Castilleja, la verdad. Fachas como Rafael Baena. Fachas como Juana Rodríguez y fachas, como los miembros del sindicato, que han ido con el cuento a la Justicia o, los editores de los principales diarios. Todos fachas. Porque, aquí, todo aquel vecino que no adule a los adalides del pensamiento único, es un facha. Con un par de... que también son dos.
La segunda, que no es donde juega mi Betis precisamente, parece ser que es por, presuntamente, prevaricar. Parece ser que, los maderos, ponían multas. Parece ser que, los multados, no aceptaban las sanciones. Parece ser que, se iban a ver a Manolo y, por concluir, parece ser que, este, graciosamente, decidía cual de las mismas seguía su curso. Repito: parece ser.
Ahora, un Juzgado tendrá que decir si esto es verdad o no y, hasta ese instante, quien encabeza la lista del PSOE, es inocente. Falta, alguna explicación en la prensa o en la radio. Faltan, aquellas respuestas que decían tener, para la otrora capital del Aljarafe. Faltan... y van a seguir faltando. Porque se han quedado más mudos que el de la bocina de los Hermanos Marx. A los ni-nis, lo de dar la cara se les ha dado históricamente fatal. Lo de amenazar con partírnosla, indiscutiblemente, mejor. Y pensar que, estas cosas, uno pensaba que eran más propias de otros lares. Queda claro que, la pasta, no es lo único que hemos importado de Italia. ¡Porca miseria!