sábado, 23 de abril de 2011

Águila roja o como aprovechar un filón televisivo para hacer una película

No soy seguidor de Águila roja. No tengo tiempo para hacer todas las cosas que me gustan que, por suerte, son muchas, muchísimas podría decirse. No lo soy y bien que me apena. Acabo de salir hace un rato del cine y, la adaptación cinematográfica, me ha parecido interesante y entretenida. No entiendo como no me he parado a verla nunca. Habrá que enmendarlo.
Sabrán que, servidor, para crítico no serviría. Para que un filme no cumpla los parámetros que exijo al séptimo arte, la cinta tiene que ser mala... de solemnidad que diría Butanito. No es el caso. Águila roja, la película, es un producto que logra, con creces, cumplir su cometido. Distraer dos horas mi cerebro y hacer que piense en otra cosa que no sea, acabar con quienes mandan en Castilleja de la Cuesta (esta es una ironía con tela de mala uva). Ambientada en el siglo XVII y, por concretar, en el reinado de Felipe IV, el argumento es sencillo: un súper héroe enmascarado, hace de justiciero del pueblo.
Y no hay más. Parece ser que, si son acérrimos de este serial, lo que encuentran es lo que iban buscando. Encuentran a Inma Cuesta, a Francis Lorenzo (me cae usted fatal, caballero), a David Janer, a Myriam Gallego (a su delantera también) y a Javier Gutierrez (que lo borda). También encuentran a la tal Martina Klein que -no soy capaz de entender que le ven- tiene que puntuar en la baremación de las subvenciones, pues está en todos lados. Lo mismo vale para pasar modelos que para escribir columnas. Para contar chistes que para actuar. Para vender chocolate que para presentar programas. La tía lleva aquí la tira de tiempo y el acento argentino no lo pierde ni a la de tres, con lo que, su personaje, es poco creíble porque, en esos años, tenía que ser tela de complicado que, del otro lado del charco, emigrase nadie a quien le hubiese dado lugar tener esa pronunciación.
Todo esto quien lo dirige, es José Ramón Ayerra, que debuta en la pantalla grande tras su exitoso paso por series como Los Serrano, Javier ya no vive solo, Los hombres de Paco o Lex aunque, me da a mi, que el papel de Daniel Écija como productor, no ha quedado solo en ese cometido.
Vayan a verla. No es el típico bodrio al que los chicos de la ceja nos tienen acostumbrados. ¿Será porque no hay ninguno por ahí?