viernes, 29 de abril de 2011

El bueno es él, no le den más vueltas

Capítulo un millón y medio, del culebrón de la seguridad en Castilleja de la Cuesta.
Manolo Benítez, Alcalde aupado al cargo, no por los vecinos, si no por el PSOE, tras traicionar el grueso de los concejales socialistas a la legítima electa, Carmen Tovar, cuestiona en diferentes medios de comunicación, la realidad de las bajas de los agentes de Policía local. Se atreve, en el colmo del cinismo, a establecer una comparación con las de los controladores aéreos. Insiste en lo bien vigilada que estuvo nuestra Villa. Obvia que, gran parte de las labores, las desempeñaron miembros de Protección Civil y alumnos en prácticas. Se ratifica en su posición y denuncia persecución de sindicatos no afines. Del tema de la gasolina, no dice ni pío. Del de las multas que, según quien fuese el denunciado seguían o no su curso, menos todavía.
Comparece a petición propia tras enviar una nota. Nada de dar una rueda de prensa abierta al público para responder a cuestiones incómodas. Nada de hablar en los Plenos. Dictado puro y duro, para seguir intoxicando. No le basta con usar en su provecho la web del Ayuntamiento. No tiene bastante con servirse de una revista pagada con dinero del contribuyente. No le es suficiente, con el uso partidista e interesado, de cualquier acto organizado por las diferentes Delegaciones. También necesita de la difusión mayoritaria y, puesto que la guerra 2.0 la tiene más que perdida -solo hay que ver el estado de las diferentes páginas cibernéticas, del universo del puño y la rosa- recurre a Diario de Sevilla, a El correo y a ABC, que son los que he podido constatar se han hecho eco... Para seguir vendiéndonos la burra, de quien es el bueno y quienes los malos.
Solo que, esta vez, se ha pasado tres pueblos (Setenil, el nuestro y otro que dejo a su elección). Porque poner en solfa un dictamen médico, es enormemente grave. Significa que opina que, los maderos, han convencido a un profesional sanitario, para que los declare enfermos. Luego implica a otro funcionario público en un fraude. No se conforma con demonizar a los suyos, también lo hace con los trabajadores de la salud. Imagino que, de esto, tendrá pruebas porque, de no ser así, me temo que va a pasar a tener un trío de causas judiciales abiertas, en lugar de la pareja de hoy.
Y yo, inocentemente, quisiera interrogarle y como sé que me lee, le digo, señor Benítez: ¿es posible ir al ambulatorio y que le firmen a uno una baja sin estar enfermo? ¿conoce usted, quizás, a alguien que lo haya hecho? ¿Se puede inventar uno un catarro? ¿Se puede inventar uno una fractura ósea? ¿Se puede inventar uno un problema muscular? ¿O se puede inventar uno una depresión? ¿vigila con el mismo celo las bajas del resto de personal? ¿vigila con el mismo interés las bajas de quienes le rodean? ¿vigila con tanto desvelo, las bajas de sus compañeros de siglas?
Ahí le dejo estas dudillas, por si tiene a bien resolvérmelas aunque, mucho me temo, me voy a quedar con las ganas.