viernes, 6 de mayo de 2011

Se abre el telón...

...Y empieza el espectáculo.
Hace escasamente, dos minutos, una colección de buhoneros, se tiró a los caminos a vender su mercancía. Ojalá, unos trajeran crece pelo para calvos y, otros, un jarabe milagroso que hiciera que la eyaculación se retardara. Mas no acaecerá así. Lo que llevaran y traerán no será otra cosa que nuestro futuro y bienestar. Nuestra existencia, ahí es nada.
No quedará una farola sin la jeta de un vende burras. No quedará una plaza sin el carromato itinerante y el producto pregonado a viva voz. Las más de las veces, no serán tanto las bondades de lo propio como los defectos ajenos, lo que escuchen poner en el escaparate. No se lo tengan en cuenta. Ellos son así y no dan para más.
En los próximos días, ustedes serán los seres más importantes del universo. Le devolverán el saludo aquellos que se hacían los locos. Le sonreirán quienes, el resto del tiempo, ni siquiera reparan en su existencia. Vendrán los que se ofrecen a representarles a sus propios hogares y traerán baratijas para engatusarles. Podrán, si lo desean, tapear de balde a cambio de confundirse en el paisaje de ultras de las marcas políticas, aplaudiendo cuando lo hagan los demás y jaleando obviedades trasnochadas. Aprovéchense, dura menos de lo que nos gustaría.
No se hablará de otra cosa. No habrá otro tema en las conversaciones de las cafeterías. Tranquilos son apenas tres semanas. La vida es demasiado larga para recordar esta feria de vanidades.
Con ustedes, señoras y señoras, niñas y niños, el mayor show del mundo: la campaña electoral.