martes, 17 de mayo de 2011

Revisando artículos pasados

Dice una célebre canción:
"Mataron al gitano Antón
todo el mundo lo sabía...
y vino la Policía,
pregunto por el matón [...]"
Pues esto, perdón por la licencia, es lo mismo. Antón la ha palmado. Lo sabe hasta el apuntador. Y la culpa, la va a tener este humilde junta letras. Por decirlo en voz alta. No, chicos, no. Cada uno tiene lo que se merece. Si uno no estudia, no puede aprobar. Si uno no curra, no puede pretender ir a poner la mano. Gastarse, no digo el taco, si no las suelas de los zapatos, influye. ¡Caray si influye! No se puede pretender, tirar un folio y que nos tiremos nosotros a vuestros brazos. Que no tengáis dinero, lo entiendo. Que lo uséis de excusa, no. Dinero, lo que se dice dinero, el único que tiene para gastar sin pena, es el PSOE. Los demás, sin embargo, han puesto carteles también... algunos, como el PP, carteles móviles porque, lo de la caravana, no me negaran que ha sido el golpe de la campaña. Y, a simple vista, caro no parece. Y, mítines, van a darnos todos... Unos en un parque y otros en un restaurante.
A esto es a lo que me refería, queridos amigos andalucistas, cuando señalaba que la cuestión no era tener pocos medios, si no emplearlos con inteligencia. No criticaba la intención de ofrecer otra alternativa. No menospreciaba la candidatura. Decía, si se os puede decir algo y no os lo tomáis mal (que veo que no y así, mal empezáis), que un A-4 puede ser poco o mucho espacio, según lo que se escriba en el mismo y que, como presentación, que menos que decir como se llamaba quien sale ahí. Solo era eso. No había intención de zaherir. Luego estaría, la oportunidad de una profesional de la política, sin vinculación expresa con el municipio, sin sensibilidad hacia las cuestiones locales, hablando de oídas, metiendo en el mismo saco a quienes han mandado y a quienes han hecho bulto. Eso luego, por supuesto. Que no le pido el de-ene-í a la peña. Que no exijo pureza de sangre. Pero, que menos, que haberla visto antes y no tener la sospecha, como confirmaremos a partir del Domingo, de su posible desaparición de la escena pública y de nuestras vidas, tras el recuento electoral. No había más.
Pues nada. Solo tienen que retroceder, unos cuantos días en este diario virtual, para darse de bruces, en los comentarios que se me han dejado, con una sarta de reproches que no vienen a cuento. Miren en el escrito titulado "Apareció el partido invisible". Se me hace culpable de negar legitimidad a Marta Mejías. Se me responsabiliza de su previsible fracaso. Se me niega la credibilidad.
Y saben una cosa, me reafirmo, hoy más si cabe, en la teoría de que el Partido Andalucista no es opción. El Partido Andalucista no tiene legitimidad para decir a nadie que no va a pactar. Si, hasta en Castilleja de la Cuesta, en la época de Carmen Tovar, puso su único Concejal al servicio del equipo de Gobierno, ¿verdad Señor Martínez Gamez? ¿verdad que era usted Delegado de Turismo? No les hablo del caso de Tomares (Alberto Mercado), ni de Sevilla (Rojas Marcos), ni de la Junta de Andalucía. Eso, hagamos como si no hubiese existido.
Esta gente no puede hablar de paro, ni de destrucción de empleo, cuando siendo parte de la masa gobernante, no se negaron a la instalación de grandes superficies comerciales en nuestra Villa, en vez de, la consolidación de una industria, la repostera, que mantiene más de dos centenas de puestos de trabajo, en un sector sin crisis como es la alimentación. Obviamente, lejos de nuestra población. Obviamente, sin pensar en los que se quedaban y en la competencia que les metían por las puertas.
Esta gente no puede arrogarse la defensa de la seguridad, cuando no han aparecido, ni una sola de las veces que nuestros agentes se han quejado, si quiera a mostrar solidaridad.
Esta gente, con perdón, son unos demagogos y, de esos, aquí tenemos para llenar dos barcos.
Por eso, que me salgan con que soy incoherente; con que, ser de Triana no debe impedir mandar en un pueblo del Aljarafe; con que, la preparación de su líder está ahí, me hace pensar que, ya puestos, por qué no nos han traído a Pedro Pacheco. Porque si es por experiencia, con ese buen hombre, hubiésemos puesto el listón altito contando años de mando.
Se lo digo yo mismo. Porque hasta ellos mismos saben que, con lo que han hecho, llegar a sentar a alguien en el Salón de Plenos, es poco menos que milagroso.
Así que, no me culpabilicen a mi. Los culpables son ustedes, señores de la mano abierta. Culpables de haber dejado abandonado a su suerte a mi pueblo. Culpables por mostrar solo interés, en un periodo muy concreto. Culpables por no ofrecer ningún espacio -si quiera virtual- para que podamos pasarnos y conoceos. Culpables y no víctimas.
Es que era lo que faltaba. Que me carguen a mi el mochuelo.
¡Tes quie í ya!