miércoles, 18 de mayo de 2011

La caravana

Lo decía ayer y lo reitero hoy: el gran golpe de efecto de la campaña electoral, en Castilleja de la Cuesta, que a mi el resto del mundo me da igual, ha sido la caravana del Partido Popular. Ítem más. Ha sido tan impactante la visibilidad de este medio que, al principal rival en las urnas, al PSOE, no le ha quedado otra opción, que hacerse con un vehículo de similares características y clonar el sistema. Digo carro de igual parecido porque, para meter el cartel con la cabeza del Alcalde y que girase en el Barrio Obrero, han tenido que buscar de lo lindo.
La caravana, para quienes no lo sepan, no era otra cosa que eso, una casa con ruedas de las que se usan para el veraneo, empapelada con lonas con el logotipo de los de Juana Rodríguez Goncet, con un megáfono en su techo con la música a toda pastilla y con su candidata a bordo, repartiendo su programa electoral. La idea era simple pero, hasta esta mano, a ninguno de los que se presentan o se han presentado, se le había ocurrido.
Convendrán conmigo que, si a la oposición más numerosa (cuatro Concejales), se le ocurren ideas que, a la tropa que nos mal-gobierna, no le queda más remedio que imitar es, por dos motivos:
  1. No serán tan inútiles, como se tiran todo el santo día diciéndonos que son.
  2. Quienes están en el poder, no tienen tanta imaginación y capacidad, como se tiran todo el santo día diciéndonos que tienen.
Y es que, con inteligencia, se puede tener mucha presencia, se puede hacer llegar el mensaje propio, se puede, en suma, hacer notar uno, sin gastar muchas perras y, dado que el resto de formaciones no tiene los posibles de los que están en el poder y no puede, como por ejemplo anoche, costearse una macro comilona en el garito habitual, Robles Aljarafe, con la que conquistar, por el estómago, gran cantidad de votos, no está mal, nada mal, haber tenido un impacto mayor, demostrando austeridad y compromiso con los electores y habiendo obligado a tu enemigo, a copiar tu estrategia.
Lo mismo, cuando el Señor Benítez, don Manuel, menospreciaba tan alegremente a los de la gaviota, no había calibrado realmente, la decisión, el coraje y el interés, que esta agrupación, iba a ponerle al tema. Lo mismo, no está ahora tan seguro y muestra tanta chulería y desprecio. Lo mismo, si se impusiese un tope de gasto y no hubiese que mendigar, como tienen que hacerlo todos los que concurren a los comicios, menos los de la alegre ni-ni pandi, dependencias públicas como Parques, Casa de la Cultura o Centro Cívico; ni tuviesen el favor de la Ley electoral, en el tema de distribución de farolas y postes; ni tuviesen el poderío económico de los de los herederos de Pablo Iglesias, la soberbia, la altivez, la superioridad moral, las victorias apabullantes, no eran tantas ni tan claras.
Que se yo. Ustedes saben que, este humilde junta letras, no se entera de nada. Lo mismo esto tiene que seguir así y las Ligas políticas, tienen que seguir empezando con el ganador del partido anterior, por delante en el marcador. Se imaginan que, al Barcelona, al Madrid, por el mero hecho de campeonar, les pusiesen cinco o seis puntos en sus casilleros, el día del primer choque.
Sería un escándalo.
Años lleva empezando así la competición, el partido de los desfavorecidos, de los obreros, de los de izquierda, de los buenos gestores, de los cien años de honradez... por los cojones.