miércoles, 1 de junio de 2011

Política social(ista)

Que haya estado en otros menesteres, no significa que me haya aislado del mundo. Soy conocedor del evento que, pagado con nuestros impuestos, acaeció ayer. Obviamente, hablo del viaje de la tercera edad a Lucena, en la provincia de Córdoba, mal llamado "comida del Alcalde". Tradición inmemorial, señalan. Lujo prescindible, precisa el menda.
Pues, que en el año dos mil once una institución, nuestro Ayuntamiento, en medio de una crisis brutal que, parece ser, inició don Pelayo en Asturias (ellos, los socialistas, ya saben que no se consideran más que víctimas de la misma); con un número, según estimaciones aproximadas, de dos mil desempleados locales; con unas arcas fuertemente endeudadas; en un periodo de interinidad como el que existe, entre la salida y entrada de un nuevo equipo de gobierno, se permita costear once autobuses y las comidas correspondientes a la totalidad de sus ocupantes, a mi, que tengo que ser un cabrón redomado, me parece un dispendio innecesario, por mucho que quienes lo hayan disfrutado, sean nuestros mayores.
Porque, ya puestos, porque no se da un almuerzo a todos los jóvenes del municipio. O a todas las Madres. O a todos los parados. Que pasa, ¿qué no tienen el mismo derecho? ¿qué no se lo merecen igual?
No me valen los rollos pseudo-lacrimógenos y lastimeros que se emplean para argumentar. Estoy completamente seguro que, si se les hubiese explicado que con el dinero gastado, se iban a crear puestos de trabajo, se hubiesen bajado de las gua guas y aplaudido, al Alcalde-Presidente transitorio, provisional o como haya firmado en el folletito que les largó, nada más se apuntaron, porque más de uno, más de dos y más de tres, tienen familiares que podrían colocarse y a los que, si, si y si, les hubiesen arreglado, el mes si quiera.
Pero no, esa política no sirve. La que vale es la de llenarle la panza a nuestros abueletes y venderse como campeones de las buenas acciones. La que vale es la de darles un paseo con la billetera de los demás, como si Castilleja fuese un pueblo de tarugos que, ni han comido en un restaurante en su vida, ni se han podido dar el lujo de viajar. La que vale es la de reunirlos a todos, para darles el mitin a los postres y cantarles flamenco (que, por lo visto, vaya el papelito del personaje con el micrófono. Digno de vídeos de primera o del Youtube).
Luego vendrán a decirme, que si estoy todo el rato criticando, que si hilo muy fino y tal y tal... pero es que, criaturitas, sabiéndolo, lo ponéis muy fácil. Y ya sabéis, no paso una, cuando juegan con las cosas de Castilleja de la Cuesta, aunque lo queráis señalar como inquina. Solo faltaría que hubiese que decir si bwuana, a irse de fiesta, cuando no hay para pagarles a los que se quedan vigilando el cortijo.