sábado, 4 de junio de 2011

Cosas sencillas

Duermen mis tres benditos amores, justo tras la pantalla del ordenador. Suavemente se mecen las cortinas del dormitorio mientras, a lo lejos, ladra impertinente el perro de los vecinos. Ha empezado a irse la Primavera y, los rigores del cada vez más cercano Verano, comienzan a dar muestras de amenazante presencia. Siguen su curso las cosas porque así tiene que ser. Porque para disfrutar de las mismas, antes han tenido que ocurrir sus contrarias. Porque para que ahora, cuando bordea el reló de la torre de la Iglesia de Santiago, la hora bruja, la noche sea oscura, cubierta de brillantes estrellas y fresca, antes, en la misma posición de sus agujas, tuvo que producirse el suceso, de la caída a plomo sobre el empedrado de adoquín, de un Sol que abrasaba y llenaba de claridad el día. Son milagros cotidianos que pasan desapercibidos. Entretanto, nosotros buscamos lo extraordinario.
Buscamos que a un comunista le de por votar al PP. Buscamos que le de por irse a quien se cree dueño. Buscamos que las ansias de cambio, de un pueblo que ha hablado en las urnas, sean cumplidas por quienes han sido señalados para hacerlo, sus representantes.
Y especulamos, elucubramos, planteamos soluciones definitivas, a cuestiones con respuestas múltiples, a la par que complejas. Así, unos dejan en el buzón de esta negra página, teorías rocambolescas, alucinantes, sorprendentes. Unas hablan de dimisiones ya pactadas y acuerdos tomados en ventas de allende nuestra aldea. Otras de la aparición de un edil no electo, para presidir Plenos futuros, aunque la Ley se empeñe en contradecirlas. Otras de truhanes que se cambian de chaqueta. Otras del advenimiento de una nueva manera de conducirse en la gestión, fiscalizada por el miedo.
La aritmética, ciencia exacta que lleva -desde que a alguien le dio por ponerle nombre a los números- varias centurias sin equivocarse, señala un empate técnico y un factor de corrección, pendiente de aplicación, en uno u otro sentido. El factor Tomás Arias se nos revelará en siete días escasos mas, sus consecuencias, tardarán mucho más en hacerse visibles.
Porque, que formen gobierno quienes hasta ahora lo han hecho y que haya otro estilo, otras formas, es como encontrar un huevo cuadrado, imposible por definición.
Sin embargo se nos pide que creamos aunque, quien lo hace sabe que, para que se renueve el aire, la basura salga por la puerta y entre nueva vida en el sitio, tienen, necesariamente que hacerlo, otros que no son quienes se han estado aprovechando hasta hoy.
Y yo, que como aquel apóstol que tuvo que meter el dedo en la llaga de Jesús, para comprobar si era o no su Maestro, soy incrédulo, le digo al único Concejal de I.U. que no, que no lo veo y que, como no enseñe más de su catecismo, difícilmente le seguiré. Lo hago desde el análisis y la reflexión. Lo hago desnudándome de prejuicios, de ideología trasnochada, de divisiones del mundo en izquierda y derecha, en buenos y malos. Creyéndome de veras, ese movimiento que tanto ha invocado y que llenó la Puerta del Sol, buscando una Democracia Real.
Tomás Arias, ¿como va a traer el cambio sin derribar lo antiguo? ¿cual es su fórmula? ¿cuales sus primeras medidas?