martes, 7 de junio de 2011

Midnight in Paris

A quien le gusta el cine, le gusta Woody Allen. A quien le gustan las historias divertidas, hilarantes, disparatadas, le gusta Woody Allen. A quien le gusta la Cultura, le gusta Woody Allen. Así de contundente. Así de seguro. Así de claro. Porque Woody Allen nunca pasará de moda y siempre será in.
El neoyorquino, contador de sucesos inverosímiles, es uno de mis directores fetiche. Estrena y corro a la sala. Nunca defrauda, siempre sorprende. Es una elección segura. Es como el buen vino que mientras más bebes, más quisieras que durase la botella.
Por cierto, antes de contarles más, quisiese recomendar el visionado a una lectora especial. A nuestra amiga Trini, esposa del desenterrador oficial de legajos, actas, crónicas y documentos varios de nuestra Villa. Trini, monta en el coche a Juan y lo llevas a verla. Ya le gustaría a nuestro Historiador, fuese tan simple investigar el pasado. Me acordé de Él, en cuanto comenzó la trama a enredarse. Siento no poder ser más concreto, destriparía el argumento.
Midnight in París, está protagonizada por Owen Wilson, el de Dos tontos muy tontos. Le secundan Rachel Mc Adams y la inconmensurable Kathy Bates. El primero, interpreta a Giles; la segunda (que no es el sitio donde jugaba el Betis) hace de Ines y, la tercera, es Gert. También aparecen por ahí, Adrian Brody y la Primera Dama gabacha, Carla Bruni. Menos mal que la cinta no se llama Medianoche en Madrid. ¿Se imaginan a Sonsoles Espinosa trabajando con el señor Allen? ¿Se imaginan el choteo de los del gato en Intereconomía?
¿De qué va? Resumiendo: Una pareja de enamorados visitan la ciudad del Sena, acompañados de los padres de la novia. El es un escritor soñador, apasionado modernista e idealista. Ella, una práctica yankee que intenta cambiar al chico. Una noche se separan y... mejor van y lo ven ustedes mismos. Los tengo que dejar. Se acaban de poner a llorar dos bebés y, como sabrán, eso significa que se ha acabado lo que se daba. Hasta mejor ver.