jueves, 23 de junio de 2011

Más mentiras en El Correo

Reaparece en El Correo de hoy, el nefasto personaje que, desgraciadamente, rige nuestra Villa. Manolo Benítez, al que muchos hacían confeccionando con un retal de tela marrón, un hábito de monje franciscano, para pasar escondido los próximos cuatro años, sale del convento en el que tenía plaza concedida, coincidiendo con el incendio en las filas peperas, para dar una entrevista a la taquígrafa amiga (me niego a llamarla periodista) A. Villar.
No quiero privarlos de la lectura de la misma pero, la verdad, si no tienen tiempo para hacerlo, tampoco se pierden nada pues, para variar, incide en las mismas chorradas habituales que, como sabrán, a fuerza de repetirlas, pretende conseguir nos creamos. A saber:
  • Estamos en negociaciones para soterrar la A-49 (ahora solo una parte) a su paso por Castilleja de la Cuesta... Esta pamplina es más cansina que el teleférico del Alcalde de Tomares. Aún así, habrá tontos que se la crean y todo.
  • Estamos en negociaciones para remodelar los accesos de IKEA y Airesur... Miedo me da, si la misma la llevan Superman y la del Mistol. ¿Dejarán de atascarse mis nietos en esa entrada del pueblo alguna vez?
  • Estamos en negociaciones para convertir el geriátrico de NISA en público. Cuando lo logremos, habremos creado treinta y cinco puestos de trabajo... ¡Como en el Centro Asistencial de la Hermandad de Triana, como en la tienda de los muebles planos, como en la galería comercial cuyo logotipo es una nube, como en el Hospital privado de la Avenida Plácido Fernández Viagas! No entiendo como quedan parados en la otrora capital del Aljarafe. Se colocarán los amigos e hijos de... si acaso.
  • Hemos tenido un resultado electoral malo, por culpa del poder de los medios de comunicación de derechas que han engañado a la gente... Ahora que caigo, en El gato al agua pidieron el voto para Juani ¿O era en Veo 7? La auto crítica, como ven, ni está ni se la espera.
En fin, que como cantaba Julio Iglesias, la vida sigue igual pero no se preocupen, esto lo arregla el tal Moya con su dinero. San Manuel Sánchez Moya, ¡beatificación ya!