miércoles, 29 de junio de 2011

Merecemos respeto

Cierta vez, escuché decir en Onda Cero a Ferrán Monegal -a la sazón, crítico televisivo- que, igual que el zoólogo no establecía contacto con los animales, más allá del obligado visual, él, en su papel de analista de medios, no interactuaba tampoco con los personajes catódicos. Se limitaba a ponerles la vista encima, tomar nota de lo que hacían, estudiarlo y sacar conclusiones que hacía públicas. Trasladada esta teoría a nuestra querida Villa, los blogueros, seríamos unos meros observadores con moleskine. Los políticos y personajes satélites, la fauna que miramos.
En algún instante de este curioso experimento los bichos, abandonaron su papel y evolucionaron lo suficiente, como para darse cuenta que, podía colarse información tóxica en la libreta, alterando el informe final y la percepción del público sobre las diferentes especies.
Esta actitud tan bastarda, tan malévola, tan manipuladora, al principio era graciosa pero, con el paso de los meses, ha comenzado a ser un verdadero problema y la prueba evidente, de la clase de mequetrefes que tenemos en los diferentes partidos locales. No solo han demostrado no saber hacer la vocal redonda con un turulo. No solo han dejado claro que, trabajar, les gusta menos que al padre de los Simpsons. Lo peor es como aprovechan las buenas intenciones de vecinos hastiados y su esfuerzo desinteresado.
Hacer elmaravillosomundodemiguel me quita mucho tiempo. Por poner mi firma bajo cada escrito, he pasado a ser un apestado del poder con lo que ello conlleva, en cuanto a resta de oportunidades. Vivo sorteando problemas legales. La única satisfacción que me da, es la de saberme parte de un movimiento que pide un cambio y, que lo está haciendo rebelándose a un destino pre-fijado, donde una minoría se pega la vida padre, a costa de una mayoría que tiene que conformarse -cuando hay- con las sobras.
Esta felonía se ha cobrado su primera víctima. Harto de que usen su casa para colar mensajes, Rafael Baena, un tipo que merece mucho la pena, ha decidido tapiar la puerta y mandar, al pueblo ese de Madrid que ustedes saben, donde se va a lo que rima con su nombre, a una colección de caricatos que, en algún momento, ha tenido que pensar que, quienes nos estamos dejando los dedos en el ordenador, somos gilipollas.
El menda no va a hacer lo mismo. Me voy a quedar, pero con el trabuco de cazar vainas al pie de la mecedora. Lo tengo cargado y estoy deseando empezar a disparar. Tengo la certeza, tengo el convencimiento, que en menos que ha tardado el Hércules en bajar, alguno se lleva un perdigonazo. Luego, el malo será este humilde junta letras. Avisados quedan.