jueves, 4 de agosto de 2011

Con comentarios

Política margarita en estado puro.
Ayer no, hoy sí.
Pacto no, pacto sí.
Sueldo no, sueldo sí.
Comentarios no, comentarios sí.
Así funciona Tomás Arias y, su web, no iba a ser una excepción.
Ya pueden dejar sus comentarios que, ahora, se puede. Ya pueden opinar que, ahora, es posible... como ese otro mundo que nos venden donde, los malos, siempre son los otros, los fachas, los burgueses, los de derechas. A ellos los iluminó Dios... o Marx, que se yo.
Hay un aforismo latino que dice "excusa no pedida, acusación manifiesta". Aquí tiene una validez tremenda. El menda se ha ido de veraneo y, como habrán observado, lo que han querido decir lo han visto impreso, junto a mis artículos, aunque con retraso, pero en ningún instante, en ninguno, han desaparecido los que no me gustaban y eso que, en ciertas apreciaciones, ustedes me ponen de guapo para abajo, sin inmutarse y quedándose tan anchos. Obviamente, ciertas manos he tenido que meter la tijera porque, en el buzón, también han entrado animaladas denunciables.
Lo que ha acaecido aquí ha sido, ni más ni menos, que una rectificación en el planteamiento motivada por la crítica de este humilde junta letras. Que el paranoico de Miguel Navarro (José no le tiene que gustar porque se lo come) me atiza... vamos a dejarlo por embustero. Que cuenta como es nuestra casa por dentro... vamos a insinuar que es, porque como no soy "decastillejadetodalavida", no le gusto.
Y así, unas cuantas más.
Y no, no va de eso la cosa. La cosa, don liante, sigue yendo de lo mismo. De la palabra, del compromiso, de la fidelidad a uno mismo y de la lucha contra la injusticia. Usted, levantando la mano para pisotear su programa, tras la orden de su camarada Arregui, se ha retratado. Usted, no ha encajado bien la crítica. Usted, ha tapiado puertas y ventanas y, ahora, cuando le han pillado, pretende disparar al pianista y salir por peteneras, escudándose en vaguedades técnicas.
¡Qué visto, fenómeno! ¡Qué visto está!
La pena es que no cuela.