jueves, 18 de agosto de 2011

Damnatio memoriae

En la antigua Roma, con la expresión que titula esta colección de letras juntadas mientras, en nuestra amada Andalucía, la madrugada escupe fuego, se calificaban unas prácticas que, simplificando, venían a señalar los intentos del nuevo Emperador por aniquilar la memoria del viejo.
No eran originales, ni mucho menos, nuestros parientes latinos.
Ya en el antiguo Egipto, los faraones tenían usos parecidos. Así, si uno tiene la suerte (que servidor ha tenido), de visitar los grandiosos monumentos de las ciudades ribereñas del Nilo o el arcaico aunque excelso, Museo de El Cairo, podrá observar como cada Rey-Deidad, dejaba su cartucho representativo sobre toda obra que se hubiese ejecutado en su periodo y, si tenía ocasión, incluso en la de periodos previos borrando las de su predecesor.
Traigo esta historieta a colación porque, si uno es curioso, podrá comprobar como, en nuestros días, a quienes rigen nuestros destinos les ocurre algo parecido con cada rotonda, fuente, mercado, colegio, polideportivo, biblioteca, centro cívico o kiosco que inaugura.
Poco importa que quien hiciese las gestiones, supervisase la construcción o ejecutase las obras fuese otro. Menos importa que, con el dinero que se hiciesen, no fuese suyo. A la hora de dejar la huella para la posteridad, el padre material del proyecto siempre será quien tenía el mando y, a quien se hubiese partido los huesos craneales por ver finiquitado el mismo, si la fortuna no le sonrío para llegar como autoridad al corte de la cinta, le darán como premio olvido a perpetuidad.
En la simpar Castilleja de la Cuesta, a pesar de treinta años de mamoneo socialista aún puede y debe ser calificada así, no somos tan originales como para haber inventado esto.
Así, en una reunión con representantes de los agentes de la Policía local, dos señores, el locutor de mojones de Canal Sur y Superman, intentaron colarle a los mismos que, del problema laboral, de la falta de medios con que van a currar, del desastre que es, una Jefatura donde, a los delincuentes, se los esposa a la baranda de una escalera, no tenían ni idea, ni puta idea, textualmente, por ser más preciso.
Como si viviesen en Marte. Como si no formasen parte, del partido uno y del equipo de gobierno otro, que se han estado cachondeando de estos servidores públicos. Como si, en la pre-campaña y campaña electoral, no hubiese sido noticia. Como si, esta información, fuese confidencial.
El locutor de mojones, hizo honor a su sobre-nombre: un periodista que no se ha enterado de lo más serio que acaece en este pueblo, no puede ser denominado de otra manera.
Superman (en Italia Super-huomo, yo me entiendo) que jubile la camiseta de la ese y lave la capa: han dejado de tener poderes.
Me pilla a mi, sentado frente a estos dos listillos y, de la voz que les pego, se caen de la silla y empiezan a pedir excusas porque, ni se puede tener más dureza en el rostro, ni se puede ser más cínico. Dieron con gente de orden y con buena voluntad, con gente que solo quiere que se solucione un terrible despropósito, con gente más acostumbrada a lidiar con quienes hacen el mal.
Y se escaparon de rositas.
Si no sabían ni papa del lío, ¿como piden una reunión para hablar del mismo? ¿videncia quizá? ¿intento de salir en la foto de la resolución del conflicto? ¿colgarse la medalla de arreglar el estropicio de otros... que son ellos mismos?
¡Qué locura, Dios santo!
Si es que, cuando digo que son cortitos como la manga de una camiseta de tirantes, no exagero ni un ápice. Se puede ser más torpe.
Este devenir que, en el futuro, saldrá en los libros que se escriban sobre nuestra Villa, tiene unos autores intelectuales y materiales que, en esta negra página al menos, tenemos claro que son los miembros y miembras del Partido Socialista Obrero Español. Por más que el tal Anguas se haga el loco. Por más que el tal Del Saz no quiera darse por enterado.
Damnatio memoriae, ya les digo.
Más antiguo que irse a la cama con Casimiro.
Más viejo que los coches de Verano Azul.