sábado, 10 de septiembre de 2011

Inmaculada Concepción coronada

Cuando la caló deje de apretar, no este verano ni el siguiente, el otro, en Septiembre de dos mil trece, en su casa celeste y blanca, la pura y limpia, la que concibió sin pecado, la reina de tres continentes, será coronada canónicamente.
Lo hará, tras aprobarlo Palacio. Lo hará, tras arduo trabajo de toda una Hermandad. Lo hará, para engrandecer -aún más si se puede- el patrimonio sentimental y religioso de una advocación que ha sido y será eterna porque, si Jesús del Gran Poder es el Señor de esta Villa, María Santísima niña, representada en la figura de la Inmaculada Concepción, es la Señora de la población.
Viendo las caras de todos los que la acompañaron el sábado, la devoción con que la pasearon por las calles de la localidad, la pasión con que se lanzaron al aire vivas como flores, piropos como soles, podía entenderse que, con ese regalo de la Iglesia a su principal imagen mariana, no se premia nada: Solo se hace justicia, a seis centurias de tradición y fervor en este pueblo que, sin su patronazgo, no habría sido el que es.
Y en este diario abierto que, como saben, está escrito con una tinta singular, la que es como ella, la que está de enhorabuena, la que sobrevivirá siempre, la que verán quienes nos sucedan le pese a quienes le pese, quería dejar constancia escrita de ese suceso que, sin discusión, va a ser hito histórico y recuerdo de generaciones venideras, agradeciendo a quienes lo han hecho posible, chorreones de ayer y de hoy, defensores incansables del dogma concepcionista, miembros de Junta de gobierno presentes y pasadas, hermanos y hermanas, su impagable labor en pro de este logro.
Gracias, de corazón, por querer tanto, por luchar tanto, por defender tanto nuestras cosas. Ya podría, el resto de nuestra Castilleja de la Cuesta, ser como la Calle Real.